domingo, octubre 16

Requiem para la tristeza ...



Александра Кириевская

Pasa la gente indiferente con las manos vacías
o serán sus almas perdidas en la nada
las flores no consuelan mi camino
extraño el rompiente del mar
su locura vagando por mis sentidos
la lluvia se ha apoderado de todo
esa que sostiene la vida
que no es turbulenta
ella intenta lavar mis tristezas
a pesar de emboscar el azul
y enrejarlo en una cueva centelleante
masacrando su color


Se acumula la belleza en este vagar
pero no me llega su lenguaje
me tortura el limpio hormigón
el gesto altivo de la ciudad
como se consumen los días
un cisne con su blancura 
parece un sueño
creado para profanar
el cuadro ominoso
con su luz


 Espejos…espejos en movimientos 
pozos de eternidad que me invitan a contemplarlos
narcisos apoyándose en su argumento
intentan vanamente de usar las estrellas como espejo 
un rostro antes extraviado me sonríe con el mar de su alma
una poesía sube presurosa una colina para besar el cielo
suspiros atraviesan fronteras desdeñando la distancia
mientras el amor como flor hermosa en el lecho del universo
sigue enviando un diluvio de notas luminosas tejidas al viento
cantándole al ave…al rio… al bosque…al desolado mar
y me pide que siga sintiendo esta sublime adicción 
por la vida.

Xiomara Beatriz 

domingo, octubre 2

Madrugada...






Los siglos se dibujan en las estrellas mientras camino
la bohemia canta en las callejuelas con notas de guitarras
el viento se esconde en la falda creo le teme a la monotonía
el talón descalzo alegre busca la madrugada en la blanca arena
serenata de luces se divisan en la oscura bóveda
 donde cuelga la luna


 Como agua viva te insinúas en el lecho de las miradas
sin vanos discursos te acercas a mi seducido de pasión
la ciénaga se impacienta mientras el silencio deja su desierto
acechando el vértigo cuando los dedos dejan vestigios de sol
el errante oasis de tono bermejo erradica la soledad


 Arreboles en la tez cuando avanzas sin pausa
los ecos de la eternidad se inundan
bajo el dominio de tu natural en el atavió de la reina afrodita
la dulce alborada avanza sobre los balcones
libre de vestiduras
los astros contrarios se abrazan
el cielo estalla en un sublime fuego
que consume a el Ícaro
en el abismo.


Xiomara Beatriz