martes, noviembre 6

El botón del pasado.




Andrei Graph.


La tinta en el oropel engarzada
se convierte en amarga raíz
que se arrastra a las atentas pupilas
solo se escucha el atroz crujido
cuando en el alma se sumergen

El ciclo de la noche permanece en tregua
donde se solapan las manecillas
el nardo de los silencios pretende
seguir reteniéndome en su limbo

Un soplo a mi espalda remueve el vestido
rompe la quilla imperceptible
que me salvaguarda
en su egoísta atrio
 
La cadena del reloj es otra vez tensada
el amarillo florece otorgando múltiples formas
mientras el azul suspira sobre mis pies 
que ligera es la danza de la madrugada
cuando el botón del pasado
se ha por fin desprendido.

Xiomara Beatriz


sábado, abril 21

El apócrifo circulo.


                                     Sia -We can hurt together.
Despierto en el arcano habitáculo
atiborrado de refulgentes escarabajos
cuelgo una a una las palabras en sus arqueadas astas
un trozo de ellas se arriesga y cae en el ignoto infinito
el siniestro cuervo que pernocta en la escarcha observa
como en las vetustas marquesinas las quimeras revientan

A mis pies el suelo traspira sus colores
como un torbellino el hambriento pantano
en su nauseabundo velo los oculta
con lasciva frialdad a mis heridas emboscan
en sus oprimidas paredes esculpidas de acertijos

La trampa en el pretérito espejo sin piedad araña mis ojos
el primitivo depredador amor aún acecha mi sangre
engatusando los explícitos pliegues cegados de la pasión
los labios con rojizo matiz parecen una nube al anochecer

El sueño finaliza su apócrifo circulo
la desnudez de la realidad tirita a sus anchas
en el cielo la media luna permanece horquillada
el aroma dulzón del alba impulsa a la vida
engañando al oído con los sonidos
de la floreciente primavera.

Xiomara Beatriz

viernes, julio 14

El enigma desgarrado.

Max Erimine.


La apocalíptica puerta entreabierta me atrae
acerco mi mano indecisa apartando la niebla
como invidente recorro su semblanza
tallada de gritos y manantiales de surcos de agonía
que en la oscura selva de silencios
enloquecidos revientan

Un pañuelo se estruja en el tenebroso cielo
las antiguas esquinas por el sol han sido esquivadas
una gota oscura marca con su intensidad el camino
la arquitectura se enreda en la sensación del cerillo
el bigote del gato araña el tejado resucitando el miedo

Llueve trazas de estrellas en la piel expuesta
los ojos hambrientos del siniestro espejo
de lo efímero se alimenta con nauseabunda curiosidad
un leve trueno hace volar una paloma
el simulacro del alba la devora

Regreso a mi habitación cuando se mueve la tela
mientras los cuerpos desgarrados rebuscan en la tierra
la respuesta al enigma.

Xiomara Beatriz