Se observa la blasfemia del sol
sobre las horas que en el horizonte agonizan
las aves huyen ante la fiesta de luces
que comienzan a poblar el ensombrecido cielo
se escucha el flujo inagotable del río acariciando el pantano
el otoñal clima ya fustiga las copas de los árboles
que lloriquean sus coloridas vestiduras
encima de la solitaria senda
Las sílabas fluyen exangües de mis labios
cuando percibo a lo lejos la figura de la mística casa
sus ascetas márgenes que con ternura me envolvían
pero el monstruo citadino me arranca de su lado
y me promete la dicha si a su fatuo vientre vuelvo
pues no entiende que yo solo la encuentro
en lecho milagroso de la naturaleza
La tinta de mis pensamientos no se extingue
va escribiendo historias mientras todo lo observo
el viento amortaja mi cuerpo con su música
los pies dejan atrás los postigos que los atan
se agolpa el desaliento en mi garganta
al tener que abandonar todo esto
siempre en una eterna huida.
Xiomara Beatriz.
