martes, julio 19

La mirada del más allá.

Xiomara Berrios.

Hoy la belleza abruma en las callejuelas
donde se reclinan los vivos tonos
que maquillan las misteriosas casas
la luna avisa en las lánguidas  terrazas
el poder de su intrigante encanto
mientras el sol se cabecea en el horizonte
concediéndole su sueño al lóbrego manto

El tumulto levanta el velo de su cordura
entregándose al frenesís de los sentidos
la vidente acaricia la rendija del futuro
al danzar las cartas frente a la agitada mirada
que ha perdido su luz original

Huyo del festín ahogado en la euforia del jazz
allí las hienas aparentan ser una orquesta sin director
que profanan la clandestinidad de los juerguistas
haciendo brotar un clavel rojo del pecho
mientras mancillan los bolsillos con enajenación

La holgazanería del vagón rechina sus metálicos ecos
mientras promueven la restauración de las leyendas
la avenida se escurre bajo cándidas estrellas
el viento del pasado venció robándome del presente
emerge el tren que amortaja los náufragos
el horror tapa mi boca cuando comprendo
que lo que fue
ya no es

Ella me mira como cuervo emponzoñado
flanqueada por fantasmagorías detrás de la ventana
se trunca la cornisa que me lleva sobre antiguas huellas
el ondulante aroma a lirios se adueña del silencio
mientras se arrastra el tranvía ante los turbados nichos
le murmullo mientras suenan las rítmicas campanadas
¿Volveré a mi antigua vida?  Y como esquila de hierro
en la garganta su luctuosa voz me responde
¡Nunca más !

Xiomara Beatriz.



3 comentarios:

Jordi dijo...

Desde el más allá nos mira el tiempo que no volverá, como un tranvía que ha perdido todas las paradas y que sólo le queda seguir avanzando sin origen ni final...

Alfred dijo...

Nunca se vuelve al pasado, queda prendido en las nubes para poder recordarlo, cada vez menos y cada vez más maquillado, pero hay que segur mirando el futuro.

Pluma Roja dijo...

Creo que sí existe una fórmula. El secreto es olvidarse del ayer y ver como pasan los recuerdos sobre rieles del tiempo sin poder alcanzarnos.

Un gran abrazo amiga.