Jeroen Oosterfoh.
sábado, abril 23
La luz jadeante.
Jeroen Oosterfoh.
lunes, febrero 8
Silencios que desnudan.
Si pudiera en el laberinto de tu espíritu
haría despertar la belleza que siempre en
tu alma habita y que en nieblas permanece en tus alfabetos
¡Quisiera apretarte en silencio!
Una herida de fuego en el oscuro cielo de pronto se pincela
las palabras estrujadas en tus manos ya no agonizan
el aire de tu existencia mece suavemente la penuria
el sol empuja la verja que da a la soñolienta escalinata
en la habitación bullen la resonancia de tus versos
una gota azul en el tejado se escurre aterrizando
en el nuevo verdor que entumecido estaba
¿Quién puede al amor esquivar ?
A mi me gustan las bellezas
que articulan con tus palabras
los silencios que desnudan tu alma
el niño vivo que alegre campea entre tus versos
las sombras que vomitan la realidad sobre los ojos secos
la pasión que brindas con el cáliz a la luna.
Los puentes de las diversas dimensiones se cruzan
el amor es indetenible y vuelve a transformarse
en ser visible cuando la sombra en nuestra alma
de ilusiones se ha despojado y ella conmovida
viene a rescatar lo que nunca debió perderse.
Xiomara Beatriz
lunes, febrero 1
Las soledades fecundadas
martes, enero 19
Entre antiguos dioses el miedo se esconde.
El día va naciendo nuevamente entre las sombras suspiro intentando que se siga cubriendo el secreto entre la ignota penumbra que no cede aquí los antiguos dioses todo lo bordean se ocultan entre los hijos del miedo como un fantasma camino entre ellos el frío con languidez se desparrama en mis mejillas
Siento tanta ansiedad que el halo de luz apenas lo percibo cuando a la esquina alcanzamos intento soñar despierta con las aves que revolotean en el arroyuelo que cruzo cada día entre los lejanos aromas a jazmines y ramas que otros predios con sus cantos alegremente fecundan, como desearía que mi alma hubiera germinado en ellas crecer bajo el cálido refugio de sus pupilas humanas vitoreando siempre en su paternal alegría mi presencia en su regazo, una oleada de hojas muertas de mis desvaríos me aleja.
Percibo el torbellino de angustia del niño con sus raíces perdidas dentro de mí que mira su ombligo haciéndose preguntas pues el pretérito ahora y siempre a su acoso lo somete como una brutal daga que a su alma hiere. Aprieto mis labios cuando a sus pupilas nuevamente me enfrento carentes de ternura, un babel de emociones a mi espíritu avasalla, retiro el mechón que con rebeldía en mi frente se forma. Tomó su mano mientras el silencio se destroza con su gesto de repulsión de su mano y a la mía retira, mis lágrimas ya intangibles escriben tristezas cuando en el rostro ausente interrogo en silencio.
Al margen del camino el falso cisne, una figura conocida divisa apareciendo en ella el maléfico encanto que a los demás prodiga con falsa virtud. Me sé de memoria todos los gestos que delatan sus vestigios de amor inexistente a quienes encuentra. El vacío vuelve a mirarme fijamente mientras en sus labios brota una fatua primavera al Albor que con alegría me recibe ya mi congoja disipa.
¿Acaso? En otros brazos he sentido arrullar con ternura mis sueños,consolarme cuando en el desasosiego he caído.
Yo soy tu alma y tú la mía
eres el sol de mi universo
eres el perfume de rosa
que dentro de mí no se marchita
nunca lo olvides.
Me repite sin cesar cada vez que consigue volver a abrazarme y me logra alejar por breves momentos de los absurdos ojos sin llama materna.
Xiomara Beatriz



