lunes, febrero 1

Las soledades fecundadas




                                      Ed Suarez 
En el suburbio como una suave marea
los pájaros cantan pues a la primavera suspiran
el azul ahora corona los dedos desmelenados de los arboles
las ventanas se quejan de sus descoloridos matices al amanecer
ondulan como serpientes en el camino los ensueños
los helechos perturban los balcones con sus lamentos
en los pórticos descosidos por el sol con deleite juegan los niños
un rostro desconocido me sonríe desde sus ojos distantes

El tremor de los volcanes como alacranes al paisaje atosiga
mientras bajo el reloj la ciudad es azotada sin clemencia
en la esquina el miedo se escurre como un gato
la plaza sofocada ante el engranaje de inquietos pies
divulga la cicatriz del antiguo follaje que la habito
acróbatas sobre el pavimento suplican dádivas al finalizar

Me desligo de la maraña del ambiente de la alameda
el dobladillo del indescifrable universo en él me desliza
lo que parece un gallo blanco el cielo dorado fisura en su vuelo
las ilusiones como palomas mensajeras fecundan las soledades
el bosque de vocablos se despereza y como luciérnagas me buscan
alguien con cabello de luna me toca con su aroma a canela
el viento en éxtasis se sienta a pintar insospechados colores
la aurora con su larga trenza en la orilla del negro río poetiza
el mensajero dice que no me recuerda porque nunca me he ido

Un collar de selva y montañas en su pecho se agita
su voz retumba a mar en sus labios de espejos
los álamos de fuego destilan dulzura mientras caminan
el barullo de amor me rodea en su escarlata alegría
la red bordada de estrellas en su caracol me arrastra

La desnudez de la mundanal existencia se vuelve a expresar
en mi entorno la mañana no piensa como la que he dejado
se escuchan de nuevo los reproches atrapar a sus presas
en la nariz el aire rancio profana de nuevo los pulmones
una encorvada testigo de antiguas épocas me sacude
pidiendo ayuda mientras el zumbido de coches
con hambrienta desesperación forcejean sin decoro en la vía
la terraza ya aparece con pájaros de metal en su garganta
cautivando con sus notas  los espectros que dibuja la tarde
gira y gira mi alma queriendo en tus labios probar de nuevo
la víspera del centelleante estío.

Xiomara Beatriz

5 comentarios:

Jordi dijo...

De soledades fecundadas nacen las sensaciones entre álamos de fuego, el bosque de vocablos ya no asusta y reverdecen las ramas de los versos como el estío que promete labios y esplendores en la hierba...

TORO SALVAJE dijo...

Tu alma hermosa gira y gira...
Que espectáculo tan bonito...

Besos.

PABLO FER Racines dijo...

Me gusta tu canto , tu sencilla manera de hacer magia con las palabras .

ReltiH dijo...

TITULO Y TEXTO, MARAVILLOSOS!!
ABRAZOS

Kosmisch dijo...

¡Hola! Me ha encantado la entrada, muy profundo, me gustaría que te pases por mi blog literario para ver qué te parece y si te gusta, quédate por favor. Te sigo !

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