jueves, febrero 19

La tinta de mis pensamientos.

















Se observa la blasfemia del sol 
sobre las horas que en el horizonte agonizan 
las aves huyen ante la fiesta de luces 
que comienzan a poblar el ensombrecido cielo
se escucha el flujo inagotable del río acariciando el pantano
el otoñal clima ya fustiga las copas de los árboles 
que lloriquean sus coloridas vestiduras
encima de la solitaria senda 

Las sílabas fluyen exangües de mis labios
cuando percibo a lo lejos la figura de la mística casa 
sus ascetas márgenes que con ternura me envolvían
pero el monstruo citadino me arranca de su lado
y me promete la dicha si a su fatuo vientre vuelvo
pues no entiende que yo solo la encuentro
en lecho milagroso de la naturaleza

La tinta de mis pensamientos no se extingue
va escribiendo historias mientras todo lo observo
el viento amortaja mi cuerpo con su música 
los pies dejan atrás los postigos que los atan  
se agolpa el desaliento en mi garganta
al tener que abandonar todo esto 
siempre en una eterna huida.


Xiomara Beatriz.






domingo, febrero 1

El apócrifo circulo.


                                                                  Sia 

Despierto en el arcano habitáculo atiborrado de refulgentes escarabajos, cuelgo una a una las palabras en sus arqueadas astas; un trozo de ellas se arriesga y cae en el ignoto infinito. El siniestro cuervo que pernocta en la escarcha observa como en las vetustas marquesinas las quimeras revientan.
A mis pies el suelo transpira sus colores como un torbellino, el hambriento pantano en su nauseabundo velo oculto con lasciva frialdad ya mis heridas embosca, en las oprimidas paredes de acertijos esculpidos.
La trampa en el pretérito espejo sin piedad araña mis ojos; con la realidad donde el primitivo depredador aún acecha mi sangre, engatusando los explícitos pliegues alucinados con la pasión, y los labios con rojizo matiz parecen una nube al atardecer.

El sueño finaliza su apócrifo círculo; la desnudez de la existencia tiembla a sus anchas en el cielo; la media luna permanece ahorquillada. El aroma dulzón del alba impulsa a la vida, engañando al oído con los sonidos de la quimérica primavera.

Xiomara Beatriz.





jueves, septiembre 18

El cáliz del amor



                                                                     Nico and Vinx.

Me hechiza el cielo plagado de antorchas,
narradoras de historias que por doquier resplandecen;
me muevo con la noche sobre la curva de la luna,
el viento a los árboles todo lo bautiza con su música.
Grito ahogadamente cuando una alucinación viene hacia mí:
¡Acércate más, más!
Retumba en mi mente al verte


Tu figura emerge como una visión que rasga mi soledad,
remolinos de emociones me despierta,
me hechiza la danza de tus gestos en la penumbra;
crepita el sol en tu mirada,
las palabras cavan un túnel en el silencio,
las flores se salpican de dicha,
como estelas del universo las ramas
en el camino se estremecen


Cánticos de aurora se agitan en mis dedos,
el misterio busca descifrar;
la combustión amenaza
bajo mi cándida mejilla,
el cáliz del amor 
reluce desbordado


Cuando el rostro se hace nítido,
se caldea el cielo de nuestras almas,
pues hemos encontrado
la llave de la cerradura del tiempo
que persiste en separarnos

Xiomara Beatriz.

miércoles, septiembre 10

El guijarro.

Masha Raymers

El guijarro en la balanza de las letras

rompe el silencio bajo la inapetente luz

de la estancia.


Las sombras de los pájaros

se acunan entre las ramas;

en el agreste paisaje sopla mi voz

y el azul cautivo del horizonte

vuelve a verme.


"Ojalá nunca me hubieras

descifrado el misterio", le exclamó.

Los áureos álamos de tu cabello

en el otoño se balancean,

y tu insondable mirada

de mis palabras huye.


Levantó la vista ahora al cielo,

donde escribo algunas profecías

con los suaves colores del arcoíris,

y las voy colgando sobre la cúspide

de una ya vencida tormenta.


La armonía de la música universal,

hecha de pensamientos, a todo da significado.

El canto de luz y amor se apodera del corazón;

al borde de un río descubro las pinceladas

del Monet tan anhelado.


Xiomara Beatriz


miércoles, agosto 20

El fallecido.



                                           Harding Meyer                                                

Hace poco abandoné mi silencio

me deje llevar por la fascinación 

de sus enigmáticas letras.


¡Ay de mí!  Aún tiemblo a enterarme 

luego que hablaba con un fallecido 

un manantial de llanto inundó mis ojos

con una lúgubre vestimenta he venido

a honrarlo.


Y me topo con la sarcástica mirada 

envuelta en la arrolladora gracia 

de tus escandalosas carcajadas 

del villano de siempre

que la muerte aún no

ha podido callar.


Xiomara Beatriz.

jueves, abril 1

La sofocante realidad.

                                         
Nicolas Bruno.


Ahora los lúgubres silencios
acuchillan los versos de mi alma, 
ante el dolor de la ausencia 
bordada de espinas.

Mientras el vagón 
se aleja de la histriónica 
despedida del ocaso 

Mi rostro abatido 
por la incertidumbre 
se sumerge en el sofocante
hueco de la realidad. 

Xiomara Beatriz

sábado, julio 25

El libro encima de la chimenea.




Antonio Palmerini.

El libro encima de la chimenea

resguarda con precisión la prosa vertida

en la incesante búsqueda de lo no dicho

del tormentoso atavió de la lejanía

y de cuyo corsé no he podido liberarme

 

Una letra despierta a la otra

el viento se cuela entre ellas

una danza de pequeñas hogueras

centellean atrapando el ojo que las visita

lejanos estremecimientos ocultos resoplan

 

Se acelera el tiempo en el absurdo mundo

que apresuradamente del farol se esconde

las páginas riñen entre ellas

por alcanzarla atención del ojo ciego

a que le es difícil escrutar entre sus misterios

 

Se aproximan unos pasos

entre la neblina del atardecer

los sueños no vividos intentan 

volver ser susurros entre los escritos

que declaman antiguas pesadillas

bajo el mando de mi mano 

ellos se vuelven a ocultar

ahora el antiguo espejo refleja el encanto

de los inaccesibles labios de la portada

del libro encima de la chimenea.

 

Xiomara Beatriz.