
Qué dulce canción nos enlazaba a ti y a mí
cada palabra...una brisa…un cantar
cada mirada nos llenaba el arrebol al estallar el alba
juntos siempre en la complicidad de la amistad
que florecería como los jazmines del oriente
Pero tú queriendo
ser príncipe en su silla de oro
deseando verme danzar
en las místicas danzas
de las mil y una noche.
despojarme de los velos
color oro y rosa
en la escala luminosa
de los rayos de la pasión
deslumbrando así tu rostro
con ella
Dulzura me provocas
ante tu vasta imaginación al pretender
ser el dueño de la perla del Oriente
cuando la perla no quiere dueño
solo quiere ser mariposa
tener alas ligeras
volar bajo el cielo
plagado de los colores
intensos del atardecer
¡Oh! hermosa utopía la tuya
cuando la amistad antes fue amistad
se debe conservar para seguir
disfrutando de su carruaje lleno de luz
de la belleza de su amor sincero
no te dejes cabecear en el fuego pérfido
y cambiante de la pasión
para luego tener que transitar
praderas desoladas
y suspirar luego de tristeza
por haberte llevado
a una vaga ilusión.
Xiomara Beatriz